Ibón de Plan y peñas del Reloj desde el refugio de Lavasar

¡Hola a todos!. Llevaba tiempo sin actualizar el blog, pero es que la vida y las obligaciones del día a día me dejan cada vez menos tiempo para tener al día este pequeño trozo de mí. Ciertamente no me gustaría perderlo, pero no sé si esta será la última entrada de sus 10 años de historia.

Las cosas han cambiado en estos 10 años y ahora la masificación está a la orden del día, principalmente porque, en las RRSS, los "influencers" desvelan, a cambio de un triste puñado de "MG", muchos de los lugares que hasta hace poco eran desconocidos para el público en general. Esto me genera un debate interno sobre si yo también contribuyo a esa masificación, y eso que me guardo muchos "spots" para mí... ¿quizás es mejor dejar el blog como privado y usarlo como un diario personal?.

En fin, mientras me decido sobre qué hacer, vamos a darle una última oportunidad de salvarse a este pobre rincón de la red.

Volvemos a la primavera del 2024. Se acerca el verano y, pese a que hace poco estuve de días libres en la montaña, nunca es pronto para volver; así que decido hacer una escapada entre semana para conocer un enclave que lleva mucho tiempo en mi lista de pendientes.

Se trata del ibón de Plan o Basa de la Mora: uno de los ibones más bellos de todo el Pirineo. Ubicado en el valle de Gistaín o de Chistau, tiene un acceso relativamente sencillo si nos ayudamos de la pista de Saravillo. Así que, para darle un poco de "chicha" a la salida, aprovecharé para ascender a las peñas del Reloj, una sucesión de cimas que las gentes del valle utilizaban como reloj de Sol natural.

Paisajísticamente se trata de una de las rutas más bonitas que he hecho hasta la fecha, y además no tiene grandes dificultades ni es especialmente exigente en cuanto a desnivel y longitud; pero no os voy a engañar, tampoco es para todos los públicos. ¡Vamos a por este envidiable rincón de nuestro Pirineo!.




Datos de la ruta:

Fecha: 07/06/2024
Itinerario: Refugio de Lavasar - Ibón de Plan - Colladeta del Ibón - Peña las Diez (2.568 m) - Peña las Once (2.651 m) - Peña del Mediodía (2.465 m) - vértice Mediodía (2.426 m) - canal y pedrera W - Ibón de Plan - Refugio de Lavasar.
Duración: -sin contar paradas-
  • 00:00 h.- Refugio de Lavasar
  • 00:25 h.- Ibón de Plan 
  • 01:25 h.- Colladeta del Ibón
  • 01:55 h.- Peña las Diez
  • 02:10 h.- Peña las Once
  • 02:55 h.- Peña del Mediodía
  • 03:15 h.- Vértice Mediodía
  • 04:15 h.- Ibón de Plan
  • 04:40 h.- Refugio de Lavasar
Desnivel: 823 mD acumulados.
Longitud: 10,09 km en total.
Dificultad: Media. Ruta cómoda en distancia y desnivel, pero con abundantes tramos de pedrera. El cordal no es apenas aéreo y no plantea dificultades reseñables. El inicio de la bajada desde el Vértice Mediodía es muy pendiente y por terreno bastante sucio, cuidado.

Track:

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Reseña de la ruta:

Tras recorrer la larguísima pista que parte de Saravillo, dejo el coche al junto al refugio de Lavasar (1.921 m), punto de partida de la ruta de hoy. Pese a los buenos pronósticos previos, el cielo está muy encapotado y amenaza incluso con caer alguna gota.

Así pues, algo inquieto por la meteo, termino de prepararme y comienzo a caminar en dirección al ibón de Plan. Este primer tramo de la ruta será muy cómodo, ya que el sendero va realizando continuamente pequeños sube-baja y apenas se gana altura.




Siguiendo las marcas de la GR15, caminamos por el interior de un bonito pinar que, en estas fechas primaverales, está repleto de distintas flores alpinas. Cruzaremos el barranco del ibón, que se muestra exuberante de agua y, dado que esta es una zona kárstica, si vamos atentos podremos ver alguna de sus surgencias.





He salido un tanto perezoso y ni el café de Saravillo me ha espabilado del todo, así que dudo entre hacer la circular que tengo pensada o quedarme echando la mañana en el entorno del ibón. Tampoco ayudan la meteo ni lo bonita que está toda esta zona, con detalles por doquier.




De momento sigo avanzando y, tras 20 minutos de marcha, cruzo una amplia pradera (1.908 m) donde encuentro algunas señalizaciones. Aquí el GR15 se desvía ya en busca de la colladeta del Ibón, hacia donde me dirigiré en un rato, pero yo de momento continúo hacia el ibón.




Y, en apenas 5 minutos más, o sea 25 en total; llego a la orilla del ibón de Plan o Basa de la Mora (1.903 m). Sin ninguna duda se trata de uno de los ibones más bellos de todo el Pirineo, y además hoy se muestra especialmente impresionante porque está hasta arriba de agua (en verano el nivel baja bastante) y prácticamente parece un espejo.





Cuenta la leyenda que, en la madrugada de la noche de San Juan, cuando el primer rayo de Sol toca la superficie del ibón, una princesa mora que huyó de la guerra y se perdió en estas montañas, emerge del agua y se alza y baila sobre el lago, cubierta de joyas y serpientes de colores. Eso sí, esta aparición solo será visible para aquellos que se laven la cara con el agua del ibón y tengan un corazón puro y limpio.




Tras una buena sesión de fotos, y también tras vencer la pereza, me animo a seguir con el plan previsto y continuar ahora hacia la colladeta del Ibón. Para ahorrarme unos metros de rodeo, decido no volver hasta el desvío anterior y atajar por el pinar, ascendiendo de forma directa en dirección SW, con la idea de enlazar con el GR15 un poco más arriba. 



Aunque es un tramo más largo y pendiente de lo que pensaba, termino enlazando en la senda del GR15 (2.085 m) tal y como tenía previsto. Realmente no tiene mucha pérdida. Por el interior del pinar he podido ver algún sarrio correteando que me ha animado la subida.




Ahora solo me tendré que dedicar a seguir la marcada senda en suave ascenso hacia el collado. El día sigue bastante gris e incluso me caen algunas gotitas; pero será una falsa alarma porque, a partir de este momento, irá despejando paulatinamente.




Según voy ganando altura, el terreno cambia drásticamente y paso de ascender por un terreno "amable" de praderío y pinos, a hacerlo por un auténtico pedregal (bastante estable, eso sí) que refleja perfectamente la crudeza del macizo del Cotiella.




Chino chano, la subida se hace bastante llevadera y, casi sin darme cuenta, ya tengo el collado a tiro de piedra (nunca mejor dicho). Así pues, tras algo menos de 1 hora y 30 minutos de marcha, llego a la colladeta del Ibón (2.344 m), donde paro unos minutos a picar algo.




Una marmota corretea por un nevero cercano al collado

A continuación, llega el momento de abandonar la GR15, que comienza a descender hacia el refugio de Armeña y Barbaruens; para iniciar la subida hacia la peña las Diez y la cresta que la une con el resto de "peñas del Reloj".

Para ello, desde el collado me iré hacia la izquierda (NE) siguiendo trazas de senda y comenzaré la subida bordeando por la derecha unos farallones rocosos para, justo después, tirar para arriba siguiendo hitos (N).




De esta manera, y sin dificultades reseñables más allá de la piedra suelta, salgo a la pala sur de la peña las Diez, que iré remontando por la izquierda aprovechando que el terreno por allí es más amable e incluso con algo de hierba.




Tras remontar 200 metros de desnivel desde el collado, alcanzo el cordal divisorio y, unos metros más adelante, la cima de la peña las Diez (2.568 m): la primera de la jornada para mí. Me ha costado un poco menos de 2 horas desde el refugio de Lavasar (sin contar paradas).




Casi sin detenerme, comienzo a avanzar hacia la cercana peña las Once, que es la siguiente cima del cordal y luce espectacular desde aquí. Me tocará perder una decena de metros hasta un colladito y, desde allí, ascender caminando sin dificultad un pelín por debajo de la cresta.




Y así, llego al punto más alto de la jornada y de toda la cresta: la cima de la peña las Once (2.651 m), justo cuando el reloj marca 2 horas y 10 minutos de marcha. Aquí sí que me paro un rato para disfrutar de las vistas tan espectaculares que hay hacia el ibón y las cimas del macizo del Cotiella. Lástima que, pese a que el día va mejorando, la visibilidad hoy es bastante limitada.




Los tresmiles del PN de Ordesa y Monte Perdido

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El sector Aneto-Maladetas

Tras media horita en la cima y con el Sol ya asomando para darle unas luces impresionantes al paisaje, me cuelgo la mochila y prosigo con la ruta. 

Ahora me esperan 1,5 km de cresta hasta alcanzar el Vértice Mediodía, que será mi última cima de la jornada. De primeras toca perder unos 200 metros, avanzado (dir. N) siempre unos metros por debajo de la propia cresta, que presenta algún resalte. Hay una tímida senda que facilita bastante la cosa.




Sin demasiadas dificultades, termino el tramo de descenso y me aproximo a la siguiente cima del día. Justo antes de alcanzarla, un pequeño escarpe me obliga a hacer algún pequeño rodeo por el lado izquierdo antes de auparme de nuevo a la cresta. No es difícil, pero la pendiente lateral es fuerte.




Y así, llego a la cima de la peña del Mediodía (2.465 m): la tercera del día. Llevo algo menos de 3 horas de ruta en total, sin contar paradas. Las vistas siguen siendo apoteósicas, como a lo largo de todo el cresteo. Hago una breve parada para fotos.




Y, sin más dilación, continúo hacia mi última cima: el Vértice Mediodía. La dirección sigue siendo evidente (N) y la cresta no exige más que algún apoyo de manos sin dificultad. Aprovecho para ir visualizando la bajada que me tocará hacer en unos minutos para abandonar definitivamente la cresta.




El último tramito de cresta es algo más afilado y cae a pique hacia ambas vertientes, pero ya sea por un lado o por otro se van solventando las escasas dificultades sin demasiado problema... eso sí: ¡prohibido caerse!.



Y, finalmente, llego a la cima del Vértice Mediodía (2.426 m): la última de la cresta y de la jornada. Llevo 3 horas y 15 minutos y, recorrer la cresta desde la peña las Diez, me ha costado 1 horita y 20 minutos. Aquí sí que hago una nueva parada para picar algo antes de iniciar la bajada.





Reanudo la marcha. Ahora viene lo más peliagudo de toda la ruta: abandonar la cresta para iniciar la bajada de vuelta hacia el ibón. Tras tantearlo bien, porque no es del todo evidente y quizás esperaba una bajada más sencilla, voy a por ello.

Así pues, desde la cima (escasos metros más adelante), giraré a la izquierda (SW) y descenderé por una empinadísima canaleta que exige atención porque está muy suelta. 




Una vez pasada la zona más escarpada, se trata de descender a tumba abierta y con tendencia a la izquierda (S) por la deslizante pedrera, ya con trazas de senda eso sí. La pendiente todavía es fuerte, pero no tiene nada que ver con el primer tramo.




Tras perder más de 250 metros de desnivel y recorrer unos pocos metros más planitos, toca descender un segundo repecho de 150 metros que ya, sí que sí, me dejará en terreno más amable. 




Y, precisamente cuando se alcanzan las praderas, conecto de nuevo con la senda y las marcas de la GR15 (2.014 m), que seguiré en descenso hacia el ibón. Se acabaron las dificultades, solo queda disfrutar del precioso bosque de pino negro que cubre la zona.



Una hembra de corzo me vigila desde el borde del bosque

Así pues, y aunque realmente no haría falta volver hasta su orilla, llego de vuelta al ibón de Plan (1.903 m) tras 4 horas y 15 minutos de camino. Aprovecho que estoy completamente solo (ahora y durante toda la ruta) para descansar un buen rato aquí y disfrutar un poco más de esta preciosidad de rincón.






Finalmente, solo me queda desandar el suave camino de vuelta hasta el refugio de Lavasar (1.921 m), poniendo así punto y final a esta maravilla de ruta tras 4 horas y 40 minutos de marcha, sin contar paradas.




Ahora descenderé, con cuidado, toda la pista hasta Saravillo y, para rematar la jornada, haré una vista al pueblo de Gistaín y al Puen Pecadó: este valle es una auténtica pasada a nivel de paisajes, y todavía se respira la tranquilidad que otros tantos ya han perdido... a ver lo que dura.






Espero que os haya gustado. ¡Hasta la próxima!... o eso espero.


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